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Con mucha frecuencia,
oímos decir a diferentes personas que los
seguros no sirven para nada, ya que las
expectativas que ellos tenían de que el
seguro funcionara en una situación determinada
no se cumplieron. Lo anterior normalmente
sucede porque las personas no conocemos
bien los alcances y limitaciones de los
seguros que adquirimos, ni las normas a
las que nos debemos someter si queremos
que estos nos indemnicen adecuadamente los
gastos que erogamos.
Deducible:
Son los primeros gastos que corren a cargo
del asegurado cuando hay un siniestro y
está especificado en las condiciones de
la póliza a cuánto ascienden.
Coaseguro:
Es el porcentaje con el que el asegurado
participa de los gastos después de haber
cubierto el deducible.
Suma asegurada:
Es la cantidad total máxima que paga la
compañía aseguradora en caso de una pérdida
total.
Siniestro:
Es el suceso de da origen a que el contrato
del seguro se utilice.
Prima:
Es el costo del seguro.
Solicitud de póliza:
Es el documento del que se toman los datos
del asegurado para la elaboración del contrato
que amparará los riesgos solicitados. Como
el contrato de seguros está basado en la
buena voluntad, dependerá mucho de la exactitud
y veracidad de los datos para que se logre
asegurar en forma correcta el riesgo.
Coberturas:
Son los alcances y responsabilidades que
acepta la compañía aseguradora en relación
con los riesgos cubiertos.
Limitaciones:
Son los casos en los que el beneficio contratado
se verá limitado a un tope o condición para
su pago.
Exclusiones:
Son los riesgos o eventos no cubiertos por
la póliza.
Períodos de espera:
Son los requisitos de tiempo que los asegurados
tienen que esperar para que incluyan algunos
de los riesgos especificados en este apartado.
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